Vivir en Águilas

Vivir en Águilas es una oda al sol y a la fiesta. Águilas es un municipio costero de la Región de Murcia dentro de la denominada Costa Cálida, donde los Carnavales celebrados en febrero y agosto, declarados de Interés Turístico Internacional y durante los que se llega a cuadruplicar la población, reflejan un carácter mediterráneo afable y abierto al turista. Águilas, con alrededor de 35.000 habitantes y situada en el suroeste de la Región de Murcia, posee 28 kilómetros de playas de arena blanca y fina en los que disfrutar de deportes náuticos y de una ciudad vibrante. De este modo, Águilas está flanqueada por la Sierra de la Carrasquilla, el Lomo de Bas y la Sierra de la Almenara, que se unen en una red de senderos que confluyen en parte de los Parques Naturales de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, donde disfrutar del clima desértico cálido que la vislumbra durante todo el año. Vivir en Águilas es contemplar su historia viva. La historia de Águilas se remonta al Neolítico, tal y como lo dejan claro las pinturas rupestres y yacimientos de Cabo Cope. Tras estos, los íberos, que asentarían técnicas de industria, agricultura y minería gracias a sus buenas condiciones climáticas y los romanos, que con la antigua Urci, dejarán una importante actividad comercial e industrial y un gran patrimonio tanto en sus aguas (ánforas, monedas, cerámicas…) como en tierra, patrimonio conservado en el Museo Arqueológico de Águilas. Tras ellos, los árabes crean las torres defensivas que rodean la costa aguileña para protegerse de las incursiones berberiscas y, ya en el siglo XVIII, el Castillo de San Juan de Águilas, símbolo de una ciudad que vive de cara al mar y que extrae de él todo lo mejor. Águilas se independizará de Lorca en 1834, comenzando una historia viva que continúa hasta hoy con un gran comercio marítimo, buenas tierras de cultivo y un turismo floreciente. Vivir en Águilas es vivir su amor por el tren, la minería y las comunicaciones. Y es que Águilas es territorio minero de extracción de metales pesados desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX, que daría con la creación de diversas líneas de ferrocarril y su esplendoroso Museo del Ferrocarril, del Embarcadero del Hornillo y el puerto comercial desde donde se enviarían al resto de España y Europa. Vivir en Águilas es vivir el florecimiento de una sociedad culta y próspera, ya que existen actuales edificios como el Casino, el Auditorio y Palacio de Congresos Infanta Doña Elena en plena playa de las Delicias, la Casa de la Cultura “Francisco Rabal”, en honor al popular actor aguileño y concebida como sala de exposiciones y salón de actos para conciertos, teatro etc., y el Centro de Interpretación del Mar, para comprender y disfrutar del patrimonio natural y cultural marítimo de Águilas, que dan muestra de una majestuosa Águilas cultural, en la que comprar una casa de obra nueva o segunda mano con Grupo Mar de Casas será una apuesta de futuro. Vivir en Águilas es contemplar una economía creciente con el turismo y la agricultura intensiva como principales motores. Existen, además, dos grandes turismos como el idiomático y el de salud que atraen a muchísimos extranjeros hacia sus costas y que unidos al turismo de deporte, en el que se entremezclan  regatas, triatlones, carreras populares, hacen de este tridente un potente reclamo para todos los turistas. La economía de Águilas se aprovecha de una gastronomía variada donde se mezclan mar y huerta, donde destacan el caldo de pescado, los escabeches, el arroz a banda o los escabeches entre muchos otros platos. Así, vivir en Águilas no es algo más, es sentirse especial, es dejarse atrapar y disfrutar con las viviendas del Grupo Mar de Casas de una Águilas frenética al borde del mar, con una gran vida cultural y miles de horas de sol en las que ser feliz.